Recuerdo una frase, que venía a decir que madurar es hacer un trato con la incertidumbre.

Sin embargo, en esta crisis sanitaria que vivimos se acentúa la sensación de vivir en una incertidumbre constante, aunque en realidad, la vida no la podemos planear, pero la rutina nos hace pensar lo contrario viviendo en una nebulosa de aparente control.

Y entonces, rodeados de la incertidumbre aparece la tormenta de los… ¿y si…? ¿Y si me contagio?, ¿y si pierdo mi trabajo?, ¿y si no consigo otro trabajo?, ¿y si no he limpiado bien la casa?, ¿y si salgo con mi hijo y no estoy lo suficientemente atento y se contagia?, ¿y si…?…

La incertidumbre desencadenada el miedo al futuro, la preocupación constante, y el anticiparnos a solucionar problemas que no han ocurrido. Pero claro, nuestro cerebro no sabe distinguir aquellos pensamientos reales de los ¿y si…? Por lo que todos son tratados por igual en nuestra cabeza. Esto puede crearnos un estado de ansiedad que nos produce miedo, enfado o tristeza. Esas “predicciones” basadas en nada nos conducen a tener que reconocer y gestionar emociones y, sobre todo, esa incertidumbre, raíz de todo ello.

Hay personas que necesitan tener todo bajo control, y para esas personas estos tiempos que corren pueden ser muy complicados, porque las variables y el proceso es tan desconocido que la ausencia de todo control se hace evidente.

También la incertidumbre tiene otra consecuencia… la indecisión, el navegar de forma constante en el análisis, en los pros y contras, en no tomar ninguna decisión porque el miedo nos paraliza. Sin embargo, pienso que es mejor tomar decisiones y equivocarse a no emprender ninguna acción. Y si nos equivocamos, asumirlo y aprender, nada de sacar el látigo y flagelarnos. Reconozcámonos el derecho a equivocarnos.

Frente a ese estado de incertidumbre enfoquémonos en el presente, en lo que podemos hacer y manejar, en las decisiones que, con la información que hoy tenemos, podemos tomar, sin miedo a ir rectificándolas conforme la experiencia, el aprendizaje y la actualización de la información nos vayan dictando. Comprende tus emociones, reconócelas e incluso acéptalas. Esfuérzate en ser flexible con las circunstancias, en fluir con las decisiones que vas tomando. Y cuando llegue una nueva tormenta de… ¿y si…?, cambia el foco de atención, piensa en ti, en tus fortalezas, recuerda esas capacidades que ya te hicieron salir de otras tormentas y ponlas en valor.

Desde Motivateam, a través de nuestras actividades de teambuilding y coaching de equipos, acompañamos a profesionales, equipos y organizaciones para fortalecer y adquirir capacidades que mejoren la gestión de períodos de incertidumbre como en el que nos encontramos ahora.