En este post me gustaría contaros como llegué al coaching.

Hoy día, la mayoría de nosotros hemos oído hablar sobre el “coaching”, pero hubo un tiempo, no muy lejano, que esto no era así. Hace unos años, concretamente en el año 2003, trabajaba como mando intermedio en una conocida multinacional que, a su vez, pertenecía a otra aún mayor multinacional. Por aquel entonces lideraba equipos y cuentas de resultados y, a su vez, dependía de una jefa que me supervisaba a mí y a otros. La sensación era de estar en medio de todo y de nada, al mismo tiempo.

Un día nos ofrecieron hacer un curso de unos días en un hotel tranquilo, y el tema era “Coaching”. Coaching, coach, entrenador… deporte. Sin embargo, nada más lejos de esa simple deducción.

Fue mi descubrimiento del coaching, de comenzar un entrenamiento para a su vez, entrenar a otros. Unos días apasionantes donde básicamente aprendimos la importancia de la escucha activa, el lenguaje corporal, la barrera de la comunicación, las creencias que nos limitan… etc.

Mi formación en coaching comenzó entonces y, por supuesto, continúo en ello.

Con el pasar del tiempo, mi vida profesional me llevó a trabajar en recursos humanos: selección, formación… La gestión y, lo que es para mí más importante, el acompañamiento profesional a personas se convirtió en eje fundamental de mi trabajo.

Durante estos años, el coaching ha ido conmigo en cada nuevo reto profesional, convirtiéndose para mí, en una herramienta clave de mi trabajo, y, donde actualmente tengo focalizado mi desarrollo profesional. Ha sido y es clave en mi transformación, mi desarrollo y autoconocimiento. He comprobado y continúo haciéndolo cada día, el beneficio que me aporta y es lo que transmito a cada uno de mis clientes. Se que funciona. Soy la prueba de ello.

Todo este buen hacer y experiencia está volcado en Motivateam y en todos los proyectos que desarrollamos, destinados a “sacar” lo mejor de los profesionales y equipos acompañándolos para cumplir sus objetivos.