Hace poco, en un proyecto de comunicación que estamos desarrollando en una empresa cliente, surgió, en una sesión de coaching de equipos, el tema de la comunicación verbal a través de la mascarilla.

Pues sí, lo admito, a mí el uso de la mascarilla, necesario por otro lado, me afecta al oído. De pronto he sido consciente de lo que suponía tener vista libre para los labios de la otra persona, y era mucho más importante de lo que yo suponía. Pues si eso lo llevamos al ambiente laboral y lo multiplicamos por el número de personas con las que podemos interactuar diariamente, ya sea presencialmente o a través de una pantalla, nos lleva a darnos cuenta de que, de pronto, subimos más el tono de voz de lo que teníamos acostumbrados, por ejemplo, y eso que la otra persona no es que tenga problemas de oído, sino que intentamos vencer la barrera que supone este nuevo elemento en nuestra comunicación verbal.

Sin embargo, partimos de un principio, y es que el 90% de nuestra comunicación es no verbal. Quiere decir que hemos perdido la visión de la totalidad de la cara de la otra persona, pero seguimos frunciendo el ceño si algo nos molesta o arqueando las cejas si mostramos sorpresa. Si una persona cruza los brazos mientras le explicamos algo puede estar demostrando resistencia a nuestro mensaje, o si tiene la mirada baja o directamente nos da la espalda al hablarle.

Si a esto a su vez, le sumamos que muchas veces tenemos esta comunicación a través de una pantalla de un dispositivo electrónico que puede ocasionar “retardo” en lo que decimos pues la situación puede complicarse un poco más.

En este último caso es aconsejable “enseñar” delante de la pantalla en alguna de las múltiples aplicaciones de videollamada que tenemos gratuitamente a nuestro alcance. Es aconsejable que enfaticemos los gestos, incluso los que son obvios, y a veces que exageremos incluso de forma que nos ayude a transmitir el mensaje que queremos. Ten en cuenta que un plano más amplio, donde se nos vea mayor parte del cuerpo, puede ayudarnos mucho en ese lenguaje no verbal que se hace mucho más relevante en estos tiempos. Más aún si a través de la pantalla se dificulta de algún modo el contacto visual, o para que este no sea el foco único y constante de nuestra conversación.

Todo esto unido a la primera premisa, que sería: Habla claro y alto. Con ello vamos a lograr comunicar un todo, de una forma global y no quedarnos sólo con una parte.

Por último, pensemos en el extraordinario aprendizaje que esto nos va a proporcionar, de forma que cuando, finalmente, podamos volver a comunicarnos sin la barrera de la mascarilla seamos capaces de dar y recibir un mensaje mucho más amplio. Sonreír con la mirada, mostrar nuestra aprobación o incluso nuestro cansancio, y, sobre todo, practicar la empatía, algo tan necesario en estos tiempos, en ponernos en la piel de la otra persona y facilitarles su comunicación.

Desde Motivateam, también tenemos en cuenta aspectos como el uso de la mascarilla en nuestros proyectos, donde desarrollamos sesiones de coaching empresarial, actividades de team building o formaciones.