Cuando era pequeño y nos aburríamos en clase, nos poníamos a jugar a hundir la flota, cada uno con su papel y nos susurrábamos las coordenadas o casi las leíamos en los labios para que el profesor no nos pillara.

¿A qué viene esto? Recordaba esta anécdota hace poco a un antiguo amigo y compañero de estudios, que me explicaba sus dificultadas para controlar a su equipo, ahora que todos hacían teletrabajo. Le trataba de hacer ver que incluso teniendo al profesor delante encontrábamos la forma para evadirnos y entretenernos, fuera de lo que debíamos hacer.

Me miraba algo incrédulo y decidí pasar al ataque: ¿Has pensado en cambiar la necesidad de control por la de motivar a tu equipo de forma que no sea necesario ese control del que hablas?

Torció el gesto y vino a decirme algo así como que claro, yo sabía hacerlo, y que además eso implicaba tiempo y el necesitaba resultados a corto plazo.

El teletrabajo ha venido para quedarse, cifras anteriores a la pandemia lo medían en torno al 6-8%, actualmente esta en torno al 60%. Sí, claro que todo ha venido de pronto, de un día para otro, la Covid 19 ha revolucionado los sistemas de trabajo, sencillamente porque ha llevado el espacio de trabajo a un mundo virtual. A muchos ha pillado desprevenido, a otros algo preparados, y a los menos, ya sabían de lo que iba.

Trabajar en remoto tiene múltiples cosas a favor, la principal es la conciliación de la vida laboral y personal, y, en tiempos de pandemia, permite minimizar los contactos personales y los desplazamientos innecesarios. Pero también surgen problemas desde ambos lados, saber si los trabajadores están realmente trabajando, y del otro lado, si sabré organizarme y alcanzar los objetivos que me solicitan. Todo ello puede llevarnos a un ambiente de desconfianza y la consecuente desmotivación sobre la que hemos de prestar una atención fundamental.

Dicho esto, mi amigo me pidió unas pautas sobre las que trabajar con su equipo, y aquí van:

  • Comunicar a tu equipo todos los aspectos de lo que esperas de cada uno, objetivos, procedimientos de trabajo, horario a cumplir, disponibilidad…
  • Establecer los seguimientos para no estar encima de ellos de forma constante y que ellos, a su vez, no tenga que estar preguntando de forma continua, lo que implica la autonomía en el desarrollo del trabajo.
  • Crear un espacio de relación informal, que imite lo mejor que se pueda ese encuentro frente a la máquina del café de lo oficina, o la caña de los viernes cuando acaban de trabajar, o el desayuno en que os encontráis en el bar de enfrente. Puede ser un chat, u otra aplicación que consideréis oportuna. Eso sí, con reglas, hablamos del fin de semana, de cómo ha ido la jornada o preocuparnos por ese compañero que esta de “bajón”. Pero no lo usemos para dirimir asuntos de trabajo para los que ya tenemos las reuniones por zoom o las llamadas de teléfono.
  • Apoyar con herramientas digitales y tecnología el trabajo del equipo, no todos sabemos y conocemos en profundidad estas herramientas que se han vuelto tan imprescindibles de la noche a la mañana, tales como zoom, Google docs o Dropbox.
  • Y por último y más importante, mostremos empatía, de forma bidireccional, por ese trabajador que además de currar tiene que cuidar de su hijo porque su clase esta en cuarentena esta semana, o por ese jefe, que ha tenido que adaptarse en tiempo récord, porque el sistema de trabajo que conocía ha saltado por los aires.

Finalmente, invité a mi antiguo compañero de carrera a que conociera nuestra herramienta Online Meetings by Motivateam, que consiste en una metodología ágil y fácilmente aplicable, mediante la cual conseguimos organizar reuniones 100% online o híbridas, con parte de los asistentes en diferentes entornos físicos.

En estas reuniones ayudamos a los equipos directivos y responsables de departamentos con técnicas y herramientas para mantener la cohesión y la motivación de sus equipos, uniendo tecnologíacoaching empresarial y gamificación.