Hace un par de días en una sesión de coaching de equipos pedía a los integrantes del grupo que me dijeran como recordarían este año 2020. Cuando todos terminaron, una compañera me miro y me preguntó cómo lo definiría yo. Me vino a la cabeza el título de aquella película de la década de los ochenta del siglo pasado: El año que vivimos peligrosamente.

Emprendemos el camino del último mes del año 2020 y en los proyectos que estamos desarrollando, en las sesiones y formaciones se respira cierto aire a “hacer balance”, la necesidad de dejarlo atrás, ese sabor agridulce que nos dejan las experiencias intensas y de las que, a veces, nos vemos irremediablemente “obligados” a aprender, por ese empeño de tirar “p´alante”

Estos encuentros me dan pie, también, para echar un poco la vista atrás y hacer balance de este año. Sin duda, ha sido un año duro, difícil, complicado… pero también esperanzador, ilusionante y lleno de descubrimientos positivos. El comienzo del año distaba mucho de ser en lo que se ha convertido y mes tras mes hemos ido superando límites y creencias sobre nosotros mismos y los demás.

También en el mundo laboral ha ocurrido esto, de pronto un profesional ha visto como su capacidad de adaptación y aprendizaje a nuevos modos de desarrollar su trabajo le ha llevado a desarrollar habilidades que ni siquiera había imaginado. Otros equipos han descubierto como lo presencial formaba parte de su ADN y se han visto en la necesidad de pedir ayuda en su transformación a un equipo online, pero sin perder su esencia, aquello que los convierte día a día en un equipo ganador.

No ha sido fácil, no, para el equipo de Motivateam! tampoco lo ha sido ni lo está siendo. Nos hemos visto puestos a prueba con cada nuevo proyecto, con cada petición que nos llevaba a descubrir nuestras propias fortalezas, al tiempo que identificamos aquellas debilidades y nos pusimos en la tarea de reforzarlas.

Sin embargo, las situaciones por las que atraviesan equipos y profesionales siguen siendo las de siempre: comunicación, motivación, equipos de alto rendimiento, liderazgo, gestión del tiempo, reuniones efectivas… Sin embargo, el entorno y el paisaje han cambiado tanto que todo ello nos ha llevado a trabajar en nuevos escenarios, aplicando las más novedosas herramientas tecnológicas que se unen a la formación, el coaching empresarial y las actividades de teambuilding, entre otras. Y han sido, sobre todo, temas como la gestión de la incertidumbre o de entornos complejos (léase, como trabajar y vivir con esta crisis sanitaria en que la que nos vemos inmersos), los temas principales y protagonistas de nuestros proyectos en 2020.

Toda crisis tiene su final, y en este caso, quizás el final no tanto, pero sí la terminación de su virulencia gracias a las anunciadas vacunas.

Hagamos balance de este 2020, reconozcamos nuestras fortalezas, lo bueno que ha emergido en nosotros, en nuestros equipos y aceptemos que ninguno somos insustituibles en la labor que desempeñamos en nuestros puestos de trabajo. Más o menos necesarios sí, pero hasta ahí.

Preparémonos para un 2021 donde aplicar todo lo aprendido, y donde seguir enfrentando nuevos retos y desarrollando nuevas habilidades. Seguro será un año intenso y lleno de oportunidades. Mientras, vayamos dejando atrás este 2020, el año que vivimos peligrosamente y no por elección propia, sino por un virus llamado Covid-19.