Mi sobrino siempre pregunta el porqué de las cosas, es muy despierto y busca ampliar sus conocimientos. El por qué nos acerca a un diagnóstico, a una explicación que nos sirve para darle sentido a un acontecimiento. Cuando somos adultos y nos preguntamos el por qué, buscamos en nuestra experiencia, rastreamos en nuestras fuentes de información, en eso que ya conocemos, nuestra biblioteca particular, y eso, de alguna forma, nos impulsa al pasado, a rememorar experiencias y conocimientos aprendidos.

Si consigo ese por qué, si logro descubrirlo, podré justificarlo y cerrar ese círculo. Sin embargo, no todo tiene un por qué, la vida nos llena de nuevas experiencias constantemente, y no siempre tenemos las fuentes de información a mano que nos permitan encontrar el diagnóstico.

Es entonces cuando te invito a que cambies ese por qué, por un para qué, esa pregunta de: ¿por qué me ha sucedido esto?, a ¿para qué me ha sucedido esto?

A primera vista nos puede parecer un cambio sutil, preguntas parecidas, pero prueba a decírtelas a ti mismo, y a experimentar lo que cada una provoca en ti.

El para qué nos lleva a un objetivo, a enfocar y ponerle dirección a nuestros pensamientos. Nos impulsan a avanzar, hacía el futuro… Mientras ese por qué a veces nos ata al pasado, a buscar en esos acontecimientos que ya no podemos cambiar la explicación de algo que nos acaba de suceder. ¿Por qué no estudié aquella carrera?, ¿por qué no acepte aquel trabajo? Ese tipo de por qué nos llevan a veces a la inacción, a quedar paralizados ante aquello sobre lo que no tenemos margen de maniobra.

Busca ese para qué, que te abra el sentido, sobre el qué si puedes actuar, ante el que se abre un abanico de posibilidades en las que puedes maniobrar.

El por qué te ayudará a diagnosticar una situación, una explicación a lo que te sucede o lo que te planteas hacer. El para qué te ayudará a evolucionar y a moverte del sitio, a descubrir ese aprendizaje que se encuentra detrás de ese hecho o acontecimiento.

Pensamos en la situación actual y pongámosla de ejemplo:

  • ¿Por qué ha aparecido el Covid19?
  • ¿Para qué ha aparecido el Covid19?

Y ojo, una pregunta no quita a la otra, yo diría que ambas se complementan. El por qué, parece que nos guía más hacía un planteamiento racional, y ese para qué, sin abandonar lo racional, deja entrar a la parte emocional, permitiendo abarcar más y darnos a nosotros mismos una respuesta más amplia y global que puede enlazarnos con el objetivo o meta que te hayas propuesto en la vida.

Te invito a que hagas la prueba y la próxima vez cambies el por qué por el para qué y veas que sucede.