El 2021 ha entrado con fuerza en nuestras vidas, haciéndose notar desde el minuto uno. Esta semana, retomando el acompañamiento de un equipo con el que ya había tenido contacto a finales del año, surgía un tema que me pareció interesante. En como en solo un mes había cambiado la opinión sobre el 2020… Si hace unas semanas resultaba que era un año para olvidar, ahora parecía flotar en el ambiente la sensación de que el comienzo del 2021 había cambiado esa expectativa.

No hace mucho viendo uno de los videos de Pilar Sordo* (psicóloga, columnista, conferencista y escritora chilena), de la que me considero un fiel seguidor, lanzaba una preguntaba que me pareció muy reveladora y que venía a decir algo así como: ¿Queremos ser los mismos que éramos antes de la pandemia?

Esto enlaza con lo de olvidar o no el año 2020. Qué duda cabe que son los momentos complicados y difíciles los que nos transforman, cuando todo va bien no hay motivos para el cambio, nada nos sacude para “obligarnos” a movernos.

Pero vuelvo al equipo en cuestión, estos son los interrogantes que ahora planean sobre ellos, avanzando durante la sesión, cada uno fue descubriendo sus propios motivos para no olvidar el 2020, y para darse cuenta, que tampoco eran, y lo que es más importante, no querían ser los mismos que eran antes de la pandemia.

Un informe muy reciente de la OMS (Organización Mundial de la Salud) establece el término “fatiga pandémica” asociado a una serie de síntomas derivados del Covid 19 y de las consecuencias que ello ha traído para la población mundial. Extiende su repercusión a un 60% de la población europea. Bregar con la incertidumbre día a día no es una tarea sencilla y más, cuando ya va a hacer un año que soportamos dicha situación.

En España se estima que al menos el 40% de la población presenta síntomas moderados a graves de depresión.

El mundo profesional no es ajeno a todo esto. Profesionales, equipos y organizaciones necesitan establecer medidas que les ayuden, no ya únicamente con los aspectos más tangibles de su trabajo, sino también con aquellos que les dotan de herramientas emocionales para enfrentar el desafío que suponen estos tiempos que estamos viviendo.

Qué duda cabe que son muy importantes aspectos como cuidar nuestros pensamientos y nuestras emociones, darnos cuenta que el distanciamiento social no es lo mismo que estar aislados, de permitirnos hacer cosas (dentro de las limitaciones establecidas) que nos “alegren” la vida, que nos hagan disfrutar, y, lo más importante, racionemos la información que recibimos, hagamos una gestión sana de la misma, ya que el consumo desmesurado no nos va a hacer sentir mejor, todo lo contrario.

Desde Motivateam estamos siendo testigos de esta necesidad, somos conscientes de la carrera de fondo que estamos viviendo y nuestro compromiso, más que nunca, se centra en acompañar en esta “tormenta perfecta”. Aplicamos herramientas como el coaching, la formación, los team buildings o la gamificación para dar respuesta a las necesidades específicas de una forma personalizada, adaptándonos a cada cliente.